Diez lecciones que recorren, en orden armonizado, la vida de Jesús según Mateo, Marcos, Lucas y Juan: su nacimiento, sus enseñanzas, sus señales, y el camino hacia la cruz, la tumba vacía y la Gran Comisión.
Mateo, Marcos, Lucas y Juan cuentan la misma vida, pero no de la misma manera. Antes de recorrerlos, vale la pena entender por qué son cuatro retratos y no uno solo.
Los relatos de Mateo y Lucas sobre el nacimiento de Jesús no son solo un tierno relato navideño: son la afirmación más asombrosa de todo el Nuevo Testamento, la de Dios haciéndose hombre.
Antes de enseñar o sanar a nadie, Jesús pasa por un bautismo público y una prueba privada en el desierto, que marcan el inicio de su ministerio.
El corazón del mensaje de Jesús es el ‘reino de Dios’. El Sermón del Monte, su discurso más extenso, describe cómo se ve la vida bajo ese reino.
Jesús no hizo milagros para entretener ni solo para aliviar sufrimiento. Cada uno funciona como una señal que apunta hacia algo más: quién es realmente.
Jesús enseñaba con frecuencia en parábolas: historias sencillas con un significado profundo, que revelaban la verdad a quienes tenían el corazón dispuesto a buscarla.
En un punto clave del ministerio de Jesús, su identidad empieza a revelarse con más claridad, primero en una pregunta directa, después en una visión deslumbrante en un monte.
Los últimos tramos del ministerio de Jesús están marcados por un viaje decidido hacia Jerusalén, donde sabe que le espera la cruz, y por un modelo de servicio que redefine lo que significa ser grande.
Esta lección recorre las horas más difíciles de los cuatro Evangelios: el arresto, el juicio injusto, la crucifixión y la sepultura de Jesús.
El sábado de silencio termina con la mañana más importante de toda la historia bíblica. Esta última lección cierra el curso con la resurrección, las apariciones de Jesús, y su encargo final.