Si leíste ‘Fundamentos de la fe’ y ‘El Antiguo Testamento en una línea’, ya sabes hacia dónde apuntaba toda la promesa: a una persona. Los cuatro Evangelios son el registro de esa persona, escritos por cuatro autores distintos, con énfasis y audiencias distintas.
Mateo escribe pensando en lectores judíos, mostrando a Jesús como el cumplimiento de las Escrituras hebreas. Marcos es el más breve y directo, centrado en la acción. Lucas, dirigido a un público más amplio, subraya la compasión de Jesús hacia los marginados. Juan, escrito después que los demás, se detiene en discursos largos y en la identidad divina de Jesús.
“Estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.”
Juan 20:31Es normal notar que los cuatro relatos cuentan los mismos hechos con detalles distintos, en órdenes ligeramente distintos, o con énfasis distintos. Esto no es señal de error: es exactamente lo que esperaríamos de cuatro testigos honestos, cada uno con su propio propósito al escribir, tal como distintos historiadores hoy pueden narrar el mismo evento histórico resaltando aspectos diferentes.
En este curso vamos a seguir un orden armonizado —combinando material de los cuatro— para recorrer la vida de Jesús de forma cronológica, de su nacimiento a su ascensión.
Podría parecer más simple tener un solo relato oficial de la vida de Jesús. Pero la iglesia primitiva, desde muy temprano, reconoció y conservó los cuatro como complementarios, no como versiones en competencia. Juntos dan una imagen más completa de lo que uno solo podría ofrecer.
Como escribe el propio Juan al cerrar su Evangelio: ‘Hay también otras muchas cosas que hizo Jesús, las cuales si se escribieran una por una, pienso que ni aun en el mundo cabrían los libros que se habrían de escribir’ (Juan 21:25). Ningún relato único pretendía ser exhaustivo.
El objetivo de este curso no es solo conocer datos biográficos de Jesús, sino encontrarnos con quién es él: sus palabras, sus acciones, su carácter, y finalmente su muerte y resurrección. Juan resume el propósito de su propio Evangelio de una forma que aplica a los cuatro: ‘Estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que crey endo, tengáis vida en su nombre’ (Juan 20:31).