Fundamentos de la fe — Lección 2 de 8

¿Quién soy yo?

13 min de lectura·Nivel principiante

Hechos a imagen de Dios

Después de crear el cielo, la tierra, las plantas y los animales, el relato de Génesis llega a un punto distinto: “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó” (Génesis 1:27).

Ninguna otra criatura recibe esta descripción. No se trata de que nos parezcamos físicamente a Dios, sino de que reflejamos algo de quién es él: la capacidad de razonar, de amar, de crear, de relacionarnos, de tomar decisiones morales. Ser humano, según la Biblia, es llevar una huella de Dios mismo.

“Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; estoy maravillado, y mi alma lo sabe muy bien.”

Salmos 139:14

Dignidad que no se gana ni se pierde

Esto tiene una consecuencia enorme: si el valor de una persona viene de haber sido creada a imagen de Dios, entonces no depende de su utilidad, su apariencia, su edad, su productividad o lo que otros opinen de ella.

El Salmo 139 lo expresa de forma íntima: “Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras... Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas que después fueron formadas” (Salmos 139:14,16). Cada persona, sin excepción, es vista y conocida por Dios desde antes de nacer.

Creados con un propósito

La Biblia tampoco nos presenta como el resultado de un accidente cósmico sin sentido. Al ser humano se le da una tarea desde el principio: cuidar de la creación, relacionarse con Dios y con otros, reflejar su carácter en el mundo (Génesis 1:28; 2:15).

Esto no significa que el propósito de la vida sea únicamente “hacer cosas”. Antes de darle una tarea a Adán, Dios ya estaba en relación con él. El propósito humano empieza en conocer a Dios, no en producir para él.

Una tensión que todos sentimos

Si esto es cierto, explica algo que casi todos experimentamos: sabemos que valemos, y a la vez sentimos que algo está roto, tanto en nosotros como en el mundo que nos rodea. Esa tensión entre dignidad y quebranto es exactamente el tema de la próxima lección.

Para reflexionar

Antes de seguir a la próxima lección

  1. ¿Cómo cambia la forma de tratarte a ti mismo si tu valor viene de haber sido hecho a imagen de Dios, y no de lo que logras o produces?
  2. ¿Cómo cambiaría la forma de tratar a otras personas —incluso a quienes piensan muy distinto a ti— si todas llevan esa misma imagen?
  3. ¿Qué tareas o relaciones sientes hoy como tu ‘lugar’ en el mundo que Dios creó?
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