Fundamentos de la fe — Lección 5 de 8

¿Quién es Jesús?

15 min de lectura·Nivel principiante

No solo un buen maestro

Es común escuchar que Jesús fue ‘un gran maestro moral’, comparable a otros líderes religiosos de la historia. Pero eso no coincide con lo que él mismo afirmó sobre sí. Jesús no se presentó solo como alguien que enseñaba el camino a Dios; dijo ser ‘el camino, y la verdad, y la vida’, y que nadie llega al Padre sino por él (Juan 14:6).

Un maestro moral corriente no diría algo así. O Jesús decía la verdad sobre sí mismo, o estaba profundamente equivocado, o engañaba a quienes lo escuchaban. Lo que no parece sostenerse, a la luz de sus propias palabras, es la idea de que fue simplemente ‘un buen maestro’ y nada más.

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.”

Juan 1:1,14

Plenamente Dios

El evangelio de Juan abre con una de las afirmaciones más directas de toda la Biblia sobre la identidad de Jesús: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios... Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:1,14).

Jesús perdona pecados (Marcos 2:5-7, algo que sus oyentes reconocen que solo Dios puede hacer), recibe adoración sin corregirla (Juan 20:28), y declara abiertamente: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). No se presentó como un mensajero de Dios; se presentó como Dios mismo, presente entre su pueblo.

Plenamente humano

Al mismo tiempo, los evangelios no dejan duda de su humanidad real. Nació de una mujer (Lucas 2:7), tuvo hambre (Mateo 4:2), se cansó (Juan 4:6), lloró ante la tumba de un amigo (Juan 11:35), y experimentó una angustia real antes de su muerte (Lucas 22:44).

Esta doble realidad —plenamente Dios y plenamente hombre, sin dejar de ser ninguna de las dos— es difícil de comprender del todo, y los cristianos de toda tradición la han confesado como un misterio central de la fe, no como una contradicción a resolver con fórmulas simples.

Por qué importa que sea ambas cosas

Esto no es un detalle técnico para teólogos. Si Jesús fuera solo Dios y no realmente humano, no podría representar de verdad a la humanidad ni morir como nosotros morimos. Si fuera solo un hombre extraordinario y no Dios, su muerte sería la de una persona más, sin capacidad de cargar el peso del pecado de otros.

El resto de este curso solo tiene sentido si esta doble identidad es real: alguien plenamente humano para representarnos, y plenamente Dios para poder rescatarnos.

Para reflexionar

Antes de seguir a la próxima lección

  1. ¿Habías escuchado antes la idea de que Jesús afirmó ser Dios, y no solo un maestro o profeta? ¿Cómo reaccionas a esa afirmación?
  2. ¿Por qué crees que era necesario que Jesús fuera plenamente humano y no solo una apariencia de hombre?
  3. Lee Juan 14:6 despacio. Si es cierto, ¿qué implicaciones tiene para cómo una persona se acerca a Dios?
← AnteriorLa promesa de un Rescatador